25 diciembre, 2011

La Marimorena

En el portal de Belén
hay estrellas, sol y luna,
la Virgen y San José,
y el Niño que está en la cuna.

Ande, ande, ande, la Marimorena,
ande, ande ande, que esla Nochebuena.

Un pastor comiendo sopas,
en el aire, divisó
un ángel que le decía
"Ha nacido el Redentor".

Ande, ande, ande, la Marimorena,
ande, ande ande, que es la Nochebuena.

De Oriente llegan tres Reyes
a adorar al Niño Dios;
para seguir el camino
una estrella les guió.

Ande, ande, ande, la Marimorena,
ande, ande ande, que es la Nochebuena.

En el Portal de Belén
hay un viejo haciendo gachas
con la cuchara en la mano
convidando a las muchachas.

Ande, ande, ande, la Marimorena,
ande, ande ande, que es la Nochebuena.

En el portal de Belén
han entrado los ratones
y al bueno de San José
le han roído los calzones.

Ande, ande, ande, la Marimorena,
ande, ande ande, que es la Nochebuena.

En el Portal de Belén
hay un viejo haciendo migas,
se le escapó la rasera
y acudieron las hormigas.

Ande, ande, ande, la Marimorena,
ande, ande ande, que es la Nochebuena.

A esta puerta hemos llegado
cuatrocientos en pandilla,
si queréis que nos sentemos
sacad cuatrocientas sillas.

Ande, ande, ande, la Marimorena,
ande, ande ande, que es la Nochebuena.

Sacad una para mí
y otra pa mis compañeros,
y los que vengan detrás
que se sienten en el suelo.

Ande, ande, ande, la Marimorena,
ande, ande ande, que es la Nochebuena.

19 diciembre, 2011

Villancico de animales

El gallo:     ¡Kikirikí! ¡Cristo nació!
                ¡Kikirikí! ¡Ya lo sé yo!
La oveja:   ¡En Beleeén, en Beleeén!
El caballo:  ¡Alliií, alliií!

Popular

10 diciembre, 2011

'El hombrecito de mazapán', de J.P Donleavy.

Vio la luz en París cuando se publicó por primera vez en 1955, aunque su autor James Patrick Donleavy nació en Nueva York en 1926, de padres irlandeses.

Este cuento es de un viejecito y una viejecita que vivían en una casita vieja y que, a veces, se ponían muy tristes porque no tenían hijos.

Un día la viejecita hizo un hombrecito de mazapán. Preparó la masa, hizo el cuerpo con ella y después le puso sombrero y chaqueta. Luego, le puso los ojos de uvas pasas y la nariz de nuez y, por último, lo metió en el horno.

Al cabo de un rato, la viejecita pensó: «El hombrecito de mazapán ya debe estar cocido».

Abrió la puerta dle horno y, cuál no sería su sorpresa cuando el hombrecito de mazapán dio un salto y... ¡echó a correr con sus piernas combadas!

La viejecita llamó a su marido y los dos corrieron tras él. Pero el hombrecito de mazapán, riéndose, gritó;

Corred, corred sin parar. 
¡Soy el hombre de mazapán 
y no me vais a alcanzar! 

La viejecita y el viejecito corrieron cuanto pudieron, pero no lograron atraparlo.

El hombrecito de mazapán siguió corriendo y se encontró con una vaca que pacía en un prado.
-¡Espera! -dijo la vaca-. Me gustaría comerte.

El hombrecito de mazapán se rió y dijo:
De un viejecito y una viejecita me libré. 
¡También de ti me burlaré! 

Corre, corre sin parar. 
¡Soy el hombre de mazapán 
y no me vas a alcanzar! 

Y la vaca no logró atraparlo.

El hombrecito de mazapán siguió corriendo y se encontró con un caballo que comía heno. El caballo pensó: «¡Hum, qué hombrecito de mazapán tan apetitoso!».
- Espera, por favor -dijo el caballo.

Pero el hombrecito de mazapán, en vez de hacerle caso, siguió corriendo y le dijo:
De un viejecito y una viejecita 
y de una vaca me libré. 
¡También de ti me burlaré! 

Corre, corre sin parar. 
¡Soy el hombre de mazapán 
y no me vas a alcanzar! 

El caballo lo persiguió, pero no logró atraparlo.

Al poco tiempo, el hombrecito de mazapán pasó corriendo delante de unos niños que jugaban en el parque y que tenían mucha hambre.
-¡Espera! -gritaron los niños-. Queremos comerte.

Pero el hombrecito de mazapán no se detuvo. Se alejó de los niños a la carrera y les dijo:
De un viejecito y una viejecita, 
de una vaca y de un caballo me libré.
¡También de vosotros me burlaré! 

Corre, corre sin parar. 
¡Soy el hombre de mazapán 
y no me vais a alcanzar! 

Entonces, los niños salieron del parque corriendo detrás del hombrecito de mazapán, pero no lograron atraparlo.

Como se había escapado tan fácilmente, el hombrecito del mazapán estaba convencido de que nadie podía atraparlo. Corrió veloz como el viento hasta que... llegó a un río.

Se detuvo en la orilla.

El hombrecito de mazapán no sabía nadar, y el viejecito y la viejecita, la vaca, el caballo y todos los niños lo perseguían.

Entonces, apareció una zorra. El hombrecito se asustó mucho, pero volvió a cantar:
De un viejecito y una viejecita, 
de una vaca, de un caballo 
y de todos los niños 
del parque me libré. 
¡También de ti me burlaré! 

Corre, corre sin parar. 
¡Soy el hombre de mazapán 
y no me vas a alcanzar! 

La zorra, que era muy astuta, pensó que el hombrecito de mazapán sería un bocado delicioso, pero disimuló. 
-Yo no te atraparía aunque pudiera -dijo la zorra-. Pero te ayudaré a cruzar el río.

El hombrecito de mazapán vio que los otros se acercaban. No tenía un momento que perder. 
-Súbete a mi cola y cruzaremos el río -dijo la zorra.

El hombrecito de mazapán subió a la cola de la zorra y los dos se metieron en el agua. Sólo habían recorrido un pequeño tramo cuando la zorra dijo:
-Aquí está más honda el agua, sino quieres mojarte, súbete al lomo.

Y el hombrecito de mazapán se subió al lomo de la zorra. Hacia la mitad del río, la zorra dijo:
-Esto está cada vez más hondo, súbete a la cabeza.

Y el hombrecito de mazapán se subió a la cabeza de la zorra.
-¡El agua me llega al cuello! Súbete al hocico sino quieres mojarte -dijo la zorra.

El hombrecito de mazapán se subió al hocico de la zorra. Entonces la taimada zorra echó hacia atrás la cabeza y... lo atrapó con los dientes.
-¡Ay, no! -dijo el hombrecito de mazapán.

Y desde entonces... el hombrecito de mazapán no volvió a decir una sola palabra.

Si quieres escuchar el audiocuento pincha aquí.

09 diciembre, 2011

Gloria Fuertes: 'El camello cojito (Auto de los Reyes Magos)'

Ya se acerca la Navidad, así que hoy dejamos este divertido y tierno poema de la gran Gloria Fuertes.

Ilustración de Maria Grandola Marín de Ahumada.
El camello se pinchó
con un cardo en el camino
y el mecánico Melchor
le dio vino.

Baltasar fue a repostar
más allá del quinto pino...
E intranquilo, el gran Melchor,
consultaba su "Longinos".

-¡No llegamos,
no llegamos,
y el Santo Parto ha venido!
Son las doce y tres minutos
y tres reyes se han perdido.

El camello, cojeando,
más medio muerto que vivo,
va despeluchando su felpa
entre los troncos de olivos.

Acercándose a Gaspar,
Melchor le dijo al oído:
-¡Vaya birria de camello
que en Oriente te han vendido!

A la entrada de Belén
al camello le dio hipo.
¡Ay qué tristeza tan grande
en su belfo y en su tipo!

Se iba cayendo la mirra
a lo largo del camino,
Baltasar lleva los cofres,
Melchor empujaba al bicho.

Y a las tantas ya del alba
-ya cantaban pajarillos-
los tres reyes se quedaron
boquiabiertos e indecisos,
oyendo hablar como a un Hombre
a un Niño recién nacido.

-No quiero oro ni incienso
ni estos tesoros tan fríos,
quiero al camello, le quiero.
Le quiero -repitió el Niño.

A pie vuelven los tres reyes
cabizbajos y afligidos,
mientras el camello, echado,
le hace cosquillas al Niño.

05 noviembre, 2011

03 octubre, 2011

Enanitos


Cuando está la Luna
sobre el horizonte
muchos enanitos
juegan en el monte.

A las esquinitas
y a la rueda, rueda,
juegan los enanos
bajo la arboleda.

Muy blanca la barba,
muy rojo el vestido,
los enanos juegan
sin hacer ruido.

Y así, como blandos
ovillos de lana,
por el monte corren
hacia la montaña.

Germán Berdiales

30 septiembre, 2011

Canciones de cuna


Nana

Duérmete, niño mío,
flor de mi sangre,
lucero custodiado,
luz caminante.

Si las sombras se alargan
sobre los árboles,
detrás de cada tronco
combate un ángel.

Si las estrellas bajan
para mirarte,
detrás de cada estrella
camina un ángel.

Si la nieve descansa
sobre tu carne,
detrás de cada copo
solloza un ángel.

Si viene el mar humilde
para besarte,
detrás de cada ola
dormirá un ángel.
¿Tendrá el sueño en tus ojos
sitio bastante?

Duérmete, recién nacido,
pan de mi carne,
lucero custudiado,
luz caminante,
duerme, que calle el viento,
dile que calle.

Luis Rosales


Nana del niño malo

¡A la mar, si no duermes,
que viene el viento!
Ya en las grutas marinas
ladran sus perros.
¡Si no duermes, al monte:
vienen el búho
y el gavilán del bosque!
Cuando te duermas,
¡al almendro, mi niño,
y a la estrella de menta!

Rafael Alberti


Pajarito que cantas

La cuna de mi niño
se mece sola
como en el campo verde
las amapolas.

Pajarito que cantas
en la laguna:
no despiertes al niño
que está en la cuna.

Estrellita del cielo,
rayo de luna:
alumbrad a mi niño
que está en la cuna.

Popular